APRENDIENDO SOBRE LA EPILEPSIA

QUÉ ES LA EPILEPSIA

El cerebro es una estructura altamente compleja, compuesto por millones de células nerviosas llamadas neuronas. Generalmente, su actividad está organizada y posee mecanismos de autorregulación. Las neuronas son responsables de una amplia gama de funciones, incluyendo la conciencia, la generación y el reconocimiento de palabras, los movimientos y las posturas corporales. Las CRISIS ocurren cuando el sistema eléctrico del cerebro deja de funcionar correctamente por un breve período de tiempo. En lugar de descargar la actividad eléctrica en forma auto controlada, las neuronas continúan descargando en forma anormal. Esta alteración puede ser causada por desórdenes propios del cerebro (causa intrínseca) o más raramente, por un factor externo como la falta temporaria de oxígeno o glucosa. Mucha gente tiene una crisis única en algún momento de su vida, pero eso no constituye ‘epilepsia’. Si un individuo repite dos o más crisis debido a una alteración intrínseca del cerebro, entonces se puede usar el término EPILEPSIA.


QUE CAUSA LA EPILEPSIA

Las causas varían según el tipo de epilepsia pudiendo ser el resultado de anomalías congénitas, enfermedades vasculares como el infarto cerebral, infecciones del cerebro, tumores, enfermedades degenerativas o lesiones. En muchas ocasiones no se descubre una causa concreta y se denominan epilepsias idiopáticas.

A veces una predisposición a las crisis puede detectarse en algunas familias donde varios miembros están afectados, pudiendo asumirse condiciones genéticas implicadas.

Muchas personas atribuyen el origen de sus crisis a eventos relativamente menores, como a un golpe en la cabeza o un desorden emocional. Sin embargo, hasta la fecha no ha sido posible demostrarlo.


CUANTA GENTE TIENE EPILEPSIA

La epilepsia es la alteración más común de las enfermedades neurológicas que afecta a todas las edades. Se considera que existe una prevalencia que oscila entre el 4 al 10 por 1000 habitantes, o sea, aproximadamente una de cada cien personas.

La epilepsia puede afectar a cualquier persona, aparece a cualquier edad, sin distinción de sexo, raza, o clase social. Las crisis tienden a aparecer en la infancia o en la adolescencia tardía, pero la incidencia aumenta nuevamente después de los 65 años de edad.


SINTOMAS

Existen dos tipos fundamentales de crisis epilépticas: las generalizadas, que se originan, en algún punto del cerebro, y rápidamente involucran a otras regiones distribuidas en forma bilateral, y las crisis parciales o focales, donde la descarga comienza en una zona que, en ocasiones, se propaga por el resto de la corteza.

En la mayor parte, las crisis aparecen de forma súbita e inesperada. Son breves, duran unos segundos o como mucho unos minutos. Las más llamativas son las convulsiones o como se denominaba anteriormente “Gran Mal”, donde la persona pierde la conciencia, se pone rígida y comienza a sacudirse. Hay otro tipo de crisis que se reducen a una desconexión momentánea con el entorno que persiste por unos segundos y se conoce como “Pequeño Mal” o “Crisis de Ausencia”.

En las crisis focales la persona actúa como si estuviera despierta a medias o confusa, no pudiendo controlar sus actos, y por lo general no saben qué le ha ocurrido cuando reaccionan, u otros tipos de crisis se caracterizan por no perder la conciencia, presentado movimientos bruscos como temblor localizados en un brazo o en una pierna, o bien pueden sentir por segundos un gusto diferente, o percibir un sonido inexistente, o ver las cosas con colores o formas diferentes, etc. .


COMO SE REALIZA EL DIAGNOSTICO DE EPILEPSIA

Para realizar el diagnóstico, primero el médico entrevista al paciente que supuestamente ha podido sufrir una crisis acerca de factores de riesgo como son antecedentes familiares, enfermedades que ha padecido, historia de sufrimiento fetal o tras el parto, antecedentes de traumatismos sobre la cabeza etc., o presencia de síntomas nuevos o signos clinicos.

Posteriormente se indaga sobre cómo ocurrió la crisis y qué cambios en la conducta reconoce el paciente haber tenido al inicio de crisis o que modificaciones observaron en el comportamiento los testigos que hayan podido presenciar la crisis.

La segunda parte del diagnóstico tiene que ver con las pruebas, donde se incluye el electroencefalograma (EEG) que mide la actividad eléctrica cerebral para identificar las descargas eléctricas anormales que precipitaron la crisis, la resonancia magnética (según los casos) para descartar cualquier lesión intracerebral. Hay otros estudios que se realizan en ocasiones puntuales, como el Video-Electroencefalograma, el Spect Cerebral, el PET y la evaluación cognitiva y psiquiatrica.


TIPOS DE EPILEPSIA

La epilepsia puede adoptar diferentes formas, y la dividimos en dos grandes categorías: IDIOPATICA (origen desconocido): en este caso no hay una causa clara para la epilepsia y se presume que predominan factores genéticos. En general no se acompaña de discapacidad, y el EEG es un recurso útil para completar el diagnóstico de las crisis. La respuesta a un tratamiento con medicamentos antiepilépticos suele ser bueno.

SINTOMATICA (se conoce el origen): ésta aparece como resultado de alguna anormalidad estructural en el cerebro, tanto desde el nacimiento como en momentos posteriores. La respuesta al tratamiento varía según las personas.